viernes, setiembre 09, 2005

La Justicia en pelotas.

Por Arturo Mustango.


No existen suficientes cárceles en el país para albergar a tanto delincuente, los juzgados anticorrupción no se dan abasto para procesar los casos en los que están envueltos desde famosos presentadores de televisión hasta generales de nuestras fuerzas armadas. De esta manera no vemos inmersos en el lío circunstancial de cercarlos en sus casas o en sus propios estudios de televisión.



Ante la imposibilidad de los jueces de sentenciar en su momento, otras fuerzas del poder político toman la batuta y empleando una celeridad inusitada modifican las reglas de juego para dar una solución prosaica a este intríngulis digno de la épica partida del niño Goyito en el siglo pasado donde para hacer un simple viaje a Chile el señorcito de marras revolvía hasta el calendario nacional de todo el Perú.

Y lo que se saca en claro de todo este desmadre nacional es que se están sentando las bases para que quienes estuvieron presos en este régimen por recibir dinero o delinquir en el gobierno pasado salgan libres y metan presos a quienes los acusan ahora. Claro que estar en la cárcel en el Perú ahora equivale a estar la clínica, en un estudio o en su casa tomando té. Dicho de otro modo el sistema judicial se ha convertido en una partida de monopolio.

Cualquier observador del espectro nacional diría con mucha razón que el señor Vladimiro Montesinos continúa siendo asesor del gobierno y esto es poco. La justicia debe estar en manos de unos monos o de unas gallinas. Pero ¿Como administrar la ley si los encargados de hacerlo también están salpicados por el escándalo? ¿Cómo tener credibilidad en nuestros funcionarios si cada ley que dan se parece mas a una perogrullada, a una mañosería o a algún ardid que para nada se asemeja a las soluciones que necesitamos?

La respuesta se encuentra quizás en la inmediata deportación de la cofradía de los abogados en el Perú o que se prohíba ejercer tal oficio porque quien conoce la ley lo único que hace es complicarnos más la vida con peregrinas disquisiciones y entuertos.

Otra alternativa a estas alturas válida es reemplazar a los miembros del Tribunal Constitucional y la Corte Suprema por los honorables miembros de nuestra gloriosa selección peruana de fútbol o por socios de la agremiación de futbolistas.

Nuestro patrón de la defensa nacional el maestro Lucho Guadalupe la haría linda con su toga sentenciando casos de corrupción y narcotráfico. A Challe lo pondríamos de ministro del Interior. El Puma Carranza bien podría ir de presidente del Tribunal para que se coma a los otorongos. El comisario Miñan sería el ejecutor de las penas de los sentenciados. Flavio Maestri debería estar como jefe supremo del área de interrogatorios. Mendoza se podrá equivocar de pierna al patear una bola pero no de mano al firmar un fallo. El poeta Cesar Cueto redactaría los veredictos. Waldir Sáenz tomaría bajo su batuta el departamento de dosaje etílico de los acusados. Chiquito Flores sería el encargado de defender la constitución y guardarla bajo siete llaves para que nadie mas la lea. Chemo vería los casos de los congresistas tránsfugas. Y finalmente con el ciego Oblitas no habría vainas, el culpable es el culpable, la ley es la ley y el preso esta bien preso y a Alemania vamos de todas maneras carajo.


Total, estamos seguros que con estos jueces peor no nos va a ir.