La vida es una mierda, pensaba empezar de alguna otra forma, por ejemplo decir que la vida es acelerada y problemática pero eso no basta para definir la naturaleza de ese lapso de tiempo que la pasamos andando sobre este planeta como cojudos. De alguna u otra forma estamos condenados a pensar que tiene algún sentido vivir como bípedos queriendo ser dioses, pero nunca nos atrevemos a ser lo que somos porque parece que nos gusta programarnos generación tras generación para ser la más conflictiva, la más complicada y la más altanera especie, aparte de los texanos, que ha vivido en este sector de la galaxia.
Nuestros problemas han evolucionado con nosotros y ya no se trata de sobrevivir recolectando frutas o alcanzar la felicidad con un nirvana apetecible. De tanto querer llegar hasta la base del arco iris sin conseguirlo hemos enloquecido Es nuestra búsqueda del mal en los demás y el mal para los demás lo que satisface nuestras ansias y puebla nuestros más coloridos anhelos. Ni siquiera se trata de una competencia para ver quien es mejor sino de la más absoluta intención de lograr el perjuicio del otro.
Tu ruina es mi progreso debería rezar en la frente de cada uno de nosotros, no se trata de envidia, si fuera así nos sentiríamos miserables frente al vecino, compañero de trabajo, jefe o amigo. La verdad es que nos sentimos superiores, solo que ese hijo de puta ha tenido mejor suerte que nosotros. Quien sabe, de aquí a unos meses lo botarán del trabajo por imbécil, robara y lo pescarán, se acostará y concebirá, cobrará y le robaran. Siempre al margen, casi al costado, ensayaremos un rostro cejijunto, rictus noble y diremos que no se lo merecía que si cualquier cosa está en nuestras manos lo haríamos con gusto para ayudar a esa poca cosa.
Nuestros problemas han evolucionado con nosotros y ya no se trata de sobrevivir recolectando frutas o alcanzar la felicidad con un nirvana apetecible. De tanto querer llegar hasta la base del arco iris sin conseguirlo hemos enloquecido Es nuestra búsqueda del mal en los demás y el mal para los demás lo que satisface nuestras ansias y puebla nuestros más coloridos anhelos. Ni siquiera se trata de una competencia para ver quien es mejor sino de la más absoluta intención de lograr el perjuicio del otro.
Tu ruina es mi progreso debería rezar en la frente de cada uno de nosotros, no se trata de envidia, si fuera así nos sentiríamos miserables frente al vecino, compañero de trabajo, jefe o amigo. La verdad es que nos sentimos superiores, solo que ese hijo de puta ha tenido mejor suerte que nosotros. Quien sabe, de aquí a unos meses lo botarán del trabajo por imbécil, robara y lo pescarán, se acostará y concebirá, cobrará y le robaran. Siempre al margen, casi al costado, ensayaremos un rostro cejijunto, rictus noble y diremos que no se lo merecía que si cualquier cosa está en nuestras manos lo haríamos con gusto para ayudar a esa poca cosa.
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